Vejez activa: vida con propósito en la adultez mayor
La edad es solo un número cuando la vida se vive con intención.
En Sabana Grande, Puerto Rico, vive Don Peco, un hombre de 90 años cuya cotidianidad invita, con naturalidad y profundidad, a replantearnos lo que realmente significa envejecer. En un contexto social donde la adultez mayor suele asociarse con pasividad, dependencia o aislamiento, su historia nos ofrece otra narrativa: una de movimiento consciente, propósito diario y una actitud profundamente agradecida hacia la vida.
Cada mañana, Don Peco comienza su día temprano. Se levanta con intención, calienta su cuerpo, hace algunos push-ups, sale a caminar y, cuando se siente con energía, trota. No lo hace para competir ni para demostrar nada a nadie. Lo hace como un acto de respeto hacia su cuerpo y como una forma de preservar su autonomía. Para él, la edad no define los límites; la actitud sí.
Esta historia real nos abre una oportunidad valiosa para reflexionar sobre la importancia de la recreación, la vida activa y la actitud ante la vida en la adultez mayor, integrando la experiencia vivida con la evidencia científica más reciente.
Una trayectoria marcada por el servicio y la disciplina.
La vida de Don Peco ha estado profundamente vinculada al compromiso, la disciplina y el servicio. Fue jugador de béisbol y softball, veterano del Ejército de los Estados Unidos, maestro, director escolar y superintendente de escuelas en Puerto Rico. Cada uno de estos roles implicó responsabilidad, constancia y liderazgo.
La actividad física, el trabajo en equipo y el sentido de propósito no fueron etapas pasajeras, sino pilares que moldearon su forma de ver la vida. Hoy, esos mismos valores continúan presentes, transformados en hábitos cotidianos que sostienen su bienestar físico y mental.
La recreación en la adultez mayor: mucho más que entretenimiento.
Con frecuencia, la recreación en la adultez mayor se reduce a la idea de “pasar el tiempo”. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que la recreación cumple un rol esencial en la salud integral.
Estudios recientes señalan que las actividades recreativas —especialmente aquellas que incluyen movimiento, disfrute e interacción social— contribuyen a mejorar el estado de ánimo, reducir síntomas de ansiedad y depresión, y fortalecer la autoestima en personas mayores. Recrearse también es cuidarse.
En la vida de Don Peco, la recreación no es una actividad aislada, sino una parte integrada de su rutina. Participa en actividades comunitarias, se mantiene socialmente activo y reconoce el disfrute como una dimensión fundamental del autocuidado. Estas experiencias no solo le brindan placer, sino que refuerzan su sentido de pertenencia y conexión con los demás.
Además, investigaciones recientes indican que la recreación favorece la neuroplasticidad, estimula funciones cognitivas y actúa como un factor protector frente al deterioro cognitivo. En otras palabras, recrearse también es una forma de prevención. Para muchas familias, promover este tipo de recreación y autocuidado no siempre resulta sencillo. Surgen dudas sobre qué actividades son seguras, cómo motivar sin imponer y cómo integrar estos hábitos a la rutina diaria sin generar tensión o sobreprotección. En estos casos, contar con orientación adecuada permite transformar la intención en acciones concretas que respeten la autonomía del adulto mayor y fortalezcan su bienestar.
Vida activa y salud física: moverse para seguir siendo independiente.
La actividad física regular es uno de los pilares del envejecimiento saludable. Organismos de salud pública coinciden en que las personas mayores que mantienen una vida activa presentan mejores niveles de equilibrio, fuerza muscular, salud cardiovascular y capacidad funcional, lo que se traduce en mayor independencia y menor riesgo de caídas.
Don Peco encarna estos hallazgos de forma sencilla y constante. Su rutina incluye ejercicios de fuerza, caminatas y trote ligero, siempre adaptados a su ritmo actual. Escucha su cuerpo, maneja su peso y mantiene una disciplina realista y sostenida.
La clave no está en la intensidad, sino en la constancia. Incluso niveles moderados de actividad física generan beneficios significativos, incluyendo la reducción del riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.
Para Don Peco, poder realizar sus actividades diarias sin depender de otros es una fuente profunda de orgullo y motivación. Su paso puede ser más lento, pero su determinación permanece firme. Desde la perspectiva familiar, apoyar una vida activa implica encontrar un balance entre fomentar el movimiento y cuidar la seguridad. Muchas familias se preguntan cómo acompañar sin limitar, cómo adaptar la actividad física a las condiciones de salud y cómo identificar señales de alerta sin caer en el control excesivo. El acompañamiento profesional permite orientar estos procesos con información clara, criterios de seguridad y una mirada respetuosa del ritmo individual.
Actitud ante la vida: la fuerza de la resiliencia psicológica.
Más allá del cuerpo, la manera en que se vive el proceso de envejecimiento influye profundamente en el bienestar emocional. Estudios recientes han demostrado que las personas mayores físicamente activas tienden a mostrar mayores niveles de resiliencia, mejor regulación emocional y una percepción más positiva de su calidad de vida.
Don Peco refleja esta resiliencia en su manera de hablar y de estar en el mundo. Reconoce los cambios naturales de su cuerpo, pero no permite que estos definan su identidad. Su actitud positiva no niega la realidad; la enfrenta con aceptación, conciencia y propósito.
La gratitud ocupa un lugar central en su visión de la vida. Agradecido de Dios y consciente del valor del tiempo, procura mantenerse ocupado, entendiendo que cada día es una oportunidad para moverse, aprender y aportar.
Socialización y conexión: pilares de la salud mental.
El aislamiento social representa uno de los principales riesgos para la salud mental en la adultez mayor. Por el contrario, mantener vínculos activos se asocia con menor incidencia de depresión, mejor función cognitiva y mayor satisfacción con la vida.
Don Peco se mantiene conectado. Participa en actividades comunitarias, cultiva relaciones y mantiene una comunicación constante con su entorno y su familia. Estas interacciones fortalecen su bienestar emocional y refuerzan su sentido de propósito.
Aprendizaje continuo y tecnología en la adultez mayor.
Un aspecto especialmente inspirador de su historia es su relación con la tecnología. Don Peco utiliza redes sociales, maneja el correo electrónico y se mantiene aprendiendo. Su experiencia demuestra que la curiosidad no tiene edad y que el aprendizaje continuo puede fortalecer la autoestima, la función cognitiva y la conexión social.
Lejos de ser una barrera generacional, la tecnología se convierte para él en una herramienta de autonomía y participación.
Integrar cuerpo, mente y propósito.
La historia de Don Peco nos recuerda que un envejecimiento saludable no consiste en negar las limitaciones, sino en responder a ellas con intención, apoyo y determinación. El movimiento protege el cuerpo, la recreación nutre la mente, la socialización fortalece el espíritu y la actitud positiva impulsa la resiliencia.
El rol de las familias y la importancia del acompañamiento.
El bienestar en la adultez mayor no ocurre en aislamiento. Las familias suelen enfrentar preguntas importantes: ¿cómo promover la actividad física de forma segura?, ¿cómo apoyar la salud mental?, ¿cómo fomentar la autonomía sin descuidar la seguridad?
Estas preguntas no reflejan desconocimiento, sino responsabilidad. La orientación y la educación permiten a las familias acompañar desde el respeto, la información y la conciencia, evitando tanto la negligencia como la sobreprotección.
La orientación y la educación son claves para responder a estos retos. Contar con información clara y acompañamiento profesional permite tomar decisiones informadas y fortalecer la calidad de vida.
En Ducis LLC, trabajamos desde esa mirada integral. Ofrecemos servicios de orientación y acompañamiento a familias, enfocados en la salud física y mental del adulto mayor, la recreación, la socialización y el fortalecimiento de una actitud positiva ante la vida. Nuestro enfoque parte del respeto a la autonomía, la educación basada en evidencia y el acompañamiento consciente a lo largo del proceso.
Un acompañamiento que marca la diferencia.
Don Peco de Sabana Grande nos recuerda que envejecer no es sinónimo de detenerse. Su vida es testimonio de que la salud física y mental se cultivan día a día, a través de hábitos sostenidos y decisiones conscientes.
Promover el bienestar en la adultez mayor implica reconocer y apoyar todas sus dimensiones: cuerpo, mente, vínculos y propósito. Acompañar desde una mirada integral y respetuosa es esencial para construir comunidades más humanas y saludables. Historias como la de Don Peco nos recuerdan que envejecer con intención es posible, especialmente cuando el entorno familiar cuenta con las herramientas necesarias para acompañar con respeto, conocimiento y humanidad.

