Explotación financiera de adultos mayores: señales de alerta y cómo actuar.

Adulta mayor hablando por teléfono mientras enfrenta una posible estafa emocional y explotación financiera, representando los riesgos de fraude y manipulación económica en personas mayores.

Hay heridas que no dejan marcas visibles, que no producen moretones ni generan gritos.  

Y muchas veces comienzan con algo tan sencillo como una llamada telefónica.  En ocasiones, las personas adultas mayores no están buscando dinero. Tampoco regalos. Ni siquiera ayuda material.  Muchas veces solo están buscando compañía.

La pasada semana estuve compartiendo contigo información sobre la explotación financiera hacia personas adultas mayores. Conversamos sobre cómo este tipo de maltrato puede presentarse mediante manipulaciones legales, préstamos que nunca se pagan, cambios de beneficiarios, cobros excesivos o presión durante procesos patrimoniales.

Pero hoy quiero hablarte de otra realidad mucho más silenciosa… y profundamente emocional.  Un caso que he tenido que manejar como parte de los servicios que ofrecemos en Ducis LLC.  Te comparto este caso que hemos trabajado desde Ducis LLC tanto desde lo psicosocial como lo económico y familiar. 

Todo comenzó con conversaciones con una adulta mayor de 85 años.  Vivía acompañada de su familia, tenía hijos responsables y personas pendientes de su bienestar. Sin embargo, comenzó a desarrollar una relación emocional con alguien a quien nunca había visto físicamente.

Todo ocurría mediante llamadas telefónicas y aplicaciones digitales.  Al principio parecían conversaciones inofensivas.  Conversaciones largas,  atentas, cariñosas.  La persona al otro lado del teléfono escuchaba, validaba emociones y hacía sentir importante a la persona adulta mayor. Poco a poco comenzó a convertirse en alguien “especial”

Y ahí comenzó el verdadero peligro.  Cuando la manipulación emocional se confunde con afecto.  Desde mi experiencia profesional en trabajo social, este tipo de dinámica busca crear lo que conocemos como “rapport”: una conexión emocional que genera confianza, dependencia y vulnerabilidad.  La persona adulta mayor comenzó a sentir que finalmente alguien le entendía, que alguien se preocupaba y que alguien le acompañaba emocionalmente.

Luego llegaron las necesidades, los problemas, las solicitudes de ayuda.  

La persona desconocida comenzó a hablar sobre productos y servicios supuestamente beneficiosos para la salud. Más adelante comenzaron las peticiones de dinero.  Primero pequeñas cantidades, después cantidades mayores.  Y finalmente préstamos solicitados con rapidez para continuar enviando dinero a una persona cuya verdadera identidad nunca se conoció.

La soledad también puede ser una puerta de entrada.  Muchas veces pensamos que la explotación financiera ocurre únicamente cuando un familiar manipula o controla a una persona adulta mayor.  Y sí, eso ocurre con frecuencia.  Pero también existen casos donde personas completamente extrañas identifican vulnerabilidades emocionales y las utilizan para obtener beneficios económicos.

La persona adulta mayor insistía en que aquella relación le hacía sentir bien.  Decía sentirse emocionalmente estable.  Incluso aseguraba que gracias a esa persona “ya no tenía depresión”.  Mientras tanto, las cuentas bancarias disminuían rápidamente.

Lo más doloroso no siempre es el dinero.  En casos como este, el impacto no es únicamente financiero, también existe un profundo daño emocional.  Porque cuando la familia intenta intervenir, muchas veces la persona adulta mayor no logra reconocer el riesgo. Incluso puede defender a quien le está manipulando emocionalmente.

En este caso, además, ya comenzaban a observarse síntomas relacionados con deterioro cognitivo y posibles manifestaciones de demencia.  Y eso aumentaba todavía más la vulnerabilidad.

Es importante entender algo, el consentimiento genuino no existe cuando una persona no comprende completamente las consecuencias de sus decisiones o cuando existe manipulación emocional, presión psicológica o deterioro cognitivo.

La explotación financiera hacia adultos mayores está creciendo.  Según el National Council on Aging, la explotación financiera es uno de los abusos de más rápido crecimiento en Estados Unidos, provocando pérdidas que superan los 36 mil millones de dólares anuales.  En Puerto Rico, los números también continúan aumentando, sin embargo, muchos casos nunca llegan a reportarse: A veces por miedo, a veces por vergüenza y muchas veces porque la familia no identifica las señales a tiempo.

Hay señales que no debemos ignorar y como trabajadora social, quiero pedirte algo muy importante: Observa y escucha.

  • Observa cambios repentinos en patrones financieros.

  • Observa nuevas relaciones emocionales intensas y secretivas.

  • Observa llamadas frecuentes con personas desconocidas.

  • Observa retiros bancarios inusuales.

  • Observa cambios emocionales o deterioro en memoria y juicio.

Pero sobre todo… escucha.

  • Escucha cuando una persona adulta mayor habla de alguien que “le entiende más que nadie”.

  • Escucha cuando comienza a justificar envíos de dinero constantes.

  • Escucha cuando minimiza riesgos evidentes.

Muchas veces detrás de esas palabras existe soledad, necesidad emocional o vulnerabilidad cognitiva

Pedir ayuda a tiempo puede proteger mucho más que el dinero

La explotación financiera no siempre comienza con fraude, a veces comienza con atención, con cariño y con compañía.  Y precisamente por eso puede ser tan difícil identificarla.

Si tienes dudas sobre alguna situación relacionada con una persona adulta mayor, si has observado cambios preocupantes o necesitas orientación profesional para manejar una situación similar, puedes comunicarte conmigo a través del área de consultas de Ducis LLC.

Buscar ayuda no significa exagerar, significa proteger.

Porque en ocasiones, la diferencia entre una persona protegida y una víctima… comienza simplemente cuando alguien decide observar y escuchar.


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